Quién?

Quién soy y qué hago.

Bio

Soy Chileno de nacimiento, de la ciudad de Talca en el centro de Chile. Desde muy pequeño me encanté con la naturaleza, las montañas y la paz que se encuentra estando en la naturaeza y arriba en las montañas. El crecer cerca de la Cordillera de los Andes ofreció una muy buena ventaja para poder salir a encontrarse con la naturaleza además de la posibilidad de subir a sus cumbres de cuando en cuando.

Luego de 5 años de estudio en la Universidad de Talca me gradué de Ingeniería en Bioinformática. No fue fácil pero no tuve mayores problemas y logré terminar todo en el tiempo adecuado. Todos siempre pensaron que sería exitoso en el área, a veces también lo pensé, la universidad fué difícil pero no terrible. Pero, siendo realmente honesto, siempre sentí que tenía que hacer otra cosa; perseguir la verdadera felicidad y lo que realmente deseaba en la vida. Pasar la vida afuera y en contacto directo con la naturaleza me daba felicidad, tenía que hacer algo para lograr hacer esto, eventualmente.

Cuando le mencionaba de esto a otros, los más viejos me decían que era un periodo de la vida, “a todos nos pasa” solía escuchar, “pero eventualmente eso desaparece”. Bueno, no desapareció.

Terminé la universidad y comencé a trabajar en un campo no relacionado a mi área de estudio, pero que me motivaba mucho más, energías renovables. Trabajé con una pequeña empresa local por algunos meses (Gracias Christoph!!), pero luego, la deuda estudiantil me atrapó y una buena oferta de trabajo apareció. Me mudé de mi ciudad hacia la capital, Santiago de Chile, donde había encontrado trabajo en una multinacional Alemana. Tenía trabajo estable, un sueldo jugosos y un buen lugar donde vivir. Tenía acceso a buena comida, un buen lugar para vivir y básicamente cualquier cosa que quisiera comprar; PS3, computador nuevo, bicicletas, equipo de montaña, lo que fuera. Podía viajar donde fuera, claro, dadas las vacaciones y dependiendo de la carga laboral del trabajo. Pero la ciudad a la que me había ido a vivir no era la correcta para mí. La contaminación y el estilo de vida me molestaban cada día. Mis entrañas me decían que saliera de esa ciudad, que buscara otra cosa.

Comencé a buscar opciones.

¿Qué tal un doctorado? La gente me decía que era una muy buena opción. Tal véz en algún lugar de Europa. ¿Noruega quizás?. Habría sido maravilloso volver. Según me cuentan siempre necesitan ingenieros por esos lugares y podría haber comenzado a vivir desde cero. Sonaba bien, pero bastante caro.

¿Que tal Alemania?. Ya que estaba trabajando en una empresa Alemana, no parecía dificil saltar desde la empresa al doctorado. Seguro que al volver mantendría el trabajo, mayor sueldo, mayores responsabilidades, mejor puesto, es la forma para subir en la escala empresarial.

¿Y Canada?, tiene hermosa naturaleza, montañas, lagos, bosques, tal como Noruega pero no tan caro. Tentador.

Medité un poco en estas ideas. Varias semanas realmente, pero luego de un tiempo me dí cuenta que terminaría haciendo básicamente lo mismo que estaba haciendo en ese momento, pero con mayor sueldo, mayores responsabilidades y con menos tiempo para mí y para lo que me gusta hacer. No se sentía bien.

Ok. Basta. Suficiente.

Los primeros meses del 2013 decidí que ya era suficiente. ¿Qué es lo que realmente deseo? ¿Y si el dinero no fuera tema? (Gracias Alan). Bueno, si el dinero no fuera tema haría lo que nuestros ancestros hacian. A temprana edad viajaban a tierras lejanas, aprendían lo que más podían  en el camino, aprendería de la gente y de como vivían en otros lugares, como trabajar en otras cosas y como ganar una buena reputación haciendo lo correcto y lo justo. Si hacia eso aprendería nuevos trabajos y oficios que nunca podría imaginar realizar y realmente aprendería de la vida. Algo que la universidad no entrega, por lo menos no en Chile, como vivir y desenvolverse fuera de tu zona de comfort. En ese momento decidí que tenía que renunciar y viajar por el continente.

No estaba seguro de como hacerlo, pero despues de haberme movido por 3 años a través de Santiago en bicicleta,  me dí cuenta que la bicicleta era una de las mejores formas de hacerlo. Era barato, no lo suficientemente rápido para perderme de algunas cosas y no lo suficientemente lento como caminar. Había visto otros viajeros en bicicleta antes, pero realmente nunca me detuve a pensar en lo que estaban haciendo. Pero sonaba como una buena forma de hacerlo.

Me tomó varios meses armarme del equipo necesario y crear un plan; viajar por Sur América y tomarme dos años fuera del sistema laboral. Suficiente tiempo para aclarar la cabeza y finalmente volver con energías renovadas al trabajo. Avisé a la empresa. Vendí todo lo que había adquirido en la ciudad. Regalé lo que no quería vender. Pelié contra mis miedos internos. Finalmente, después de navidad y antes de año nuevo me despedí y abandoné la gran ciudad.

La vida me ha enseñado que el plan que hay que seguir es que realmente no hay plan. Después de dos meses de viaje ya no estaba pensando en sur américa sinó que continué pedaleando hacia el sur sin parar, hacia Patagonia. Quería sentir la nieve y el invierno como en Noruega pero en el sur de Chile, el extremo sur. Continué pedaleando hacia el sur a pesar de que me advirtieron de que quedaría atrapado allí por el invierno. No me importó.

Después de cuatro meses de viaje, terminé viviendo en Punta Arenas. Trabajando aquí, trabajando allí, viajando hacia acá y hacia allá. Viajando en bicicleta, en vehículo, en barco, en avión, en bus, en auto. Aprendiendo a trabajar la tierra, arriba de la montaña, abajo del mar, en las profundidades de los bosques sub antárticos, como guía para distintas actividades, administrando una hostal, haciendo logística para expediciones y eventos deportivos, cuidando un faro, como informático, en un centro de ski, hice muchas cosas distintas. Exploré lugares remotos de la región, viví en los extremos. Me volví un trabajador mercenario. Cualquier cosa que la vida me entregaba, si sonaba bien la tomaba y sacaba lo mejor de la experiencia. Me enamoré de alguien y la vida cambió por completo. Pero después de todo, siempre supe que tenía que continuar viaje en algún momento y nunca lo oculté de nadie. No se sentía como el hogar y tenía que moverme en algún momento.

Tres años más tarde (2017) dejé la ciudad nuevamente. Esta vez rumbo norte y nuevamente con la bicicleta. Crucé la Patagonia de vuelta hacia mi punto de partida, Santiago, no para vivir allí, sino como punto de abastecimiento. Una reunión con los viejos amigos y con lo que fue dejado atrás al final del 2013. Una breve detención para continuar moviendose hacia el norte donde estoy ahora. Rumbo norte.


Voy viajando hacia el norte. A Alaska llegaré en algún momento.

¿Por qué?
Realmente no sé por qué, sólo voy siguiendo mi instinto.
¿Cuando?
No lo sé.
¿Como?
Con mi bicicleta.
¿Tengo un presupuesto o ahorros?
Para nada.
¿Seguiré la carretera panamericana?
En parte si, pero no voy en una ruta directa, mas bien voy por la ruta que la vida me muestra.
¿Qué tengo entonces?
Un poco de dinero en el banco, lo suficiente para un par de meses al menos. Un poco de experiencia viajando en áreas remotas. Un poco de experiencia trabajo aquí y allí haciendo lo que la vida tenga para mí. Algunos idiomas en mi cabeza. Algunas habilidades que bastante gente no tiene. Y lo más importante de todo, las ganas y el deseo de vivir de forma libre y de vivir lo que realmente me hace feliz, estar en contacto directo con la madre naturaleza.

Tomo fotografía, fabrico postales, escribo historias y varias otras cosas. He estado capturando con mi cámara las cosas y las experiencias que veo por algún tiempo y creo que es hora de compartir parte de estas experiencias y fotografías.


Acerca de este sitio web

Cree este sitio web con la idea de compartir mis experiencias como fotografía e historias. Comencé este viaje 4 años atrás para perseguir lo que me hace feliz y tengo bastante para compartir y contar. Este no es un blog o un diario de viaje, en lo absoluto. No compartiré lo que sucede en mi diario vivir en detalle ya que para eso hay bastantes bloggers compartiendo sus viajes y vidas casi en tiempo real. Aquí compartiré historias de la ruta, que pueden haber sucedido hace 3 años o ayer. Historias divertidas, otras chocantes. Experiencias con las policías, con gente de campo o con otros montañistas. Historias raras de luces en el cielo o de eventos impactantes que han sucedido y que te llenan de fé y te alientan a seguir. Todas historias reales que me han sucedido en algún momento de este largo viaje de la vida. También compartiré mi trabajo en fotografía, encuentros que he tenido con la naturaleza y las maravillas que suceden cuando vives de esta forma. Después de todo, la vida es bastante entretenida y sorprendente, y viviendo de esta forma he aprendido que hay una muy buena razón para vivir y disfrutar, especialmente, disfrutar el hacer lo que te gusta.

Si te gusta lo que comparto por favor escribeme! Enviame un email o algo. Feliz lo responderé. Si no te gusta lo que ves también escribeme!. Siempre es bueno tener feedback crítico y no solo alabanzas.

Buena vida!

O’car